Mucho antes de transformarse en ícono y emblema de un multicampeón Barcelona, Lionel Messi desplegó sus incipientes condiciones de crack en Newell’s y hasta fue a probarse a un River Plate, que no quiso arriesgarse a pagarle un tratamiento con hormonas de crecimiento.

Desde muy pequeño, el rosarino sintió que la pelota era una extensión de su pie izquierdo. Por ello, con menos de cinco años, ya pateaba en Abanderado Grandoli y hasta tuvo una breve incursión por Central Córdoba, el club del barrio La Tablada.

Sin embargo, apenas cumplidos los 6, el crack fichó con Newell’s, tal como lo registró la ficha de la Asociación Rosarina de Fútbol (ARF), que en marzo de 1994 tomó nota de su inscripción como jugador en las divisiones infantiles de la entidad del Parque de la Independencia.

Esa misma organización de control elaboró una minuciosa estadística respecto de los desempeños del niño que, con la camiseta número 10, ya dejaba desairado a sus pequeños adversarios cada vez que tocaba el balón con su zurda mágica.

Así pudo comprobarse que Messi convirtió para Newell’s, hasta 1999 (con 12 años) un total de 234 goles en 176 partidos.

“Mi sueño fue siempre ser futbolista, llegar a Primera División, estaba en Newell’s y mi sueño era jugar en el Coloso (Marcelo Bielsa). La vida me llevó para otro lado pero mi sueño siempre fue ser jugador profesional. Luego superó completamente todo” dijo el zurdo goleador.

Sus tantos trascendieron la frontera de la ciudad de Rosario y la información llegó a Buenos Aires, más precisamente a River Plate, que pudo haber sido destino de sus proezas futboleras.

“Yo estaba en Newell’s, fui a probarme a River por un técnico que estaba en Rosario, me trajeron a Buenos Aires, jugué con chicos mas grandes categoría 85′, jugué 15-20 minutos y me dijeron que vuelva en 10 días con mi categoría”, contó Messi oportunamente en una entrevista concedida a Fox Sports.

“Hicieron un partido e hice como 3 o 4 goles con gente de mi edad. Me dijeron que me quede. Me dijeron que traiga el pase”, agregó.

En algún momento, hasta River se ofreció a pagar el tratamiento con hormonas de crecimiento, pero –finalmente- no lo hizo. Y esa indecisión de la entidad ‘millonaria’ terminó torciendo el destino de la historia.

“Newell’s no me bancó en ese aspecto, nunca me pagó. Mi vieja (Celia Cuccittini) renegaba para que nos puedan ayudar pero era complicado en esa época. Cuando fui a buscar el pase, no me lo dieron y después surgió lo de Barcelona”, narró ‘Leo’.

Entonces, a los 13 años, cruzó el Atlántico y desembarcó en Europa, más precisamente en el Barcelona, que ya había observado –a través del exjugador y dirigente del club, Carles Rexach- los malabares del poeta de la zurda.

La entidad catalana se hizo cargo de abonar el tratamiento médico para sortear los obstáculos de crecimiento y la familia Messi arribó a España en septiembre de 2000, para una prueba.

Tres meses más tarde, Lionel fue fichado por el ‘Barsa’ y su nombre se hizo más que común en La Masía, el Centro de Entrenamiento ‘culé’ por excelencia.

Pasó por las categorías Infantil A, Cadete B, Cadete A, Juvenil A, Barca C, Barca B y primer equipo, en un tiempo récord.

Con solamente 17 años, en la temporada 2003-2004, Messi debutó en Primera, en un amistoso con Porto, en Portugal, en la inauguración del estadio Do Dragao.

Su estreno oficial como jugador del Barcelona se dio el 16 de octubre de 2004, cuando el técnico holandés Frank Rijkaard lo mandó a la cancha en el derby regional ante Espanyol (1-0), en el estadio Montjuic.

Reemplazó al portugués Deco y lució la camiseta número 30. Ese día comenzaba una historia que se erigió en leyenda.