Bombonera

La infancia de Bebelo Reynoso no fue nada fácil. Su historia familiar es dura y sus sueños están muy lejos de lo futbolístico.

En una extensa entrevista que brindó a la prensa argentina, Bebelo reveló que “me gustaría vivir es una Navidad con mi familia completa. No sé lo que es brindar con todos mis hermanos. Somos siete, pero tres de ellos pasaron varios años en la cárcel y todos los años nos falta -al menos- uno. Y otro deseo sería vivir en mi barrio. Construirme una casa relinda, pero en mi barrio”.

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El barrio del que habla es el Barrio Chino. Allí están su familia y amigos, esos que muchas veces le han ocasionado problemas: “Tengo amigos que roban, otros que están presos y me llaman desde la cárcel, y otros con problemas con las drogas. A veces andan amanecidos (sic) en la esquina, o fumándose un porro y me quedo con ellos. Sé que me perjudica, pero se me hace difícil no ir. Pasan dos días y extraño. Mi familia, mis compañeros de plantel y los directivos me cagan a pedos. Voy solo un rato. Lo que me pasa con mi barrio es hermoso. Algún día me lo quiero tatuar. Sigo siendo el mismo, solo que soy un futbolista profesional”, sostiene el futbolista xeneize.

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El día más feliz de Reynoso fuera del fútbol sucedió cuando tenía unos siete años y uno de sus hermanos estaba preso. El día que salió en libertad, decidieron sorprender a Bebelo y lo escondieron en el baño. Cuando el niño lo descubrió, se fundieron en un abrazo y pasaron el resto de la tarde juntos, jugando al fútbol en los torneos barriales.

Así es y era la vida de Emanuel Reynoso, que está a un paso de pasar a un grande y empezar a cumplir los otros sueños, los que se cumplen con una camiseta puesta.