Algo que ha quedado claro a lo largo de esta semana es que no ha sido nada fácil para Carlos Tévez. Sus declaraciones sobre Guillermo Barros Schelotto, el predecesor de Gustavo Alfaro, a quien acusó de querer sacarlo del equipo con el polémico “la llegada de Zárate fue para sacarme a mí”.

Las reacciones no tardaron en hacerse esperar. Los fanáticos han criticado duramente lo espetado por el Apache. Esto ha traído como consecuencia que se cuestione su situación en el conjunto boquense.

Ante este escenario, los jugadores de Boca han decidido actuar en el partido de ayer disputado contra San Juan de San Martín. Y vino de parte directa de uno de sus compañeros: Cristian Pavón.

Luego de haber elevado los ánimos de la afición con el primer gol de la noche, Pavón fue corriendo hasta la banca a abrazar a Tévez, en un gesto que se interpreta claramente como una muestra contundente de compañerismo.

Ese apoyo amistoso sin duda le quedó como anillo al dedo al capitán xeneize. Pues vale la pena recordar que la rotación decidida por Gustavo Alfaro lo incluía de salida. Cambio brusco que, en estos momentos, se presta para sentar ánimos más negativos de lo normal.

Evidentemente el gesto de Pavón fue no sólo un gran respaldo, sino también uno muy conveniente en una situación tan cargada de tensión como esta.  Y no sólo eso, fue además un mensaje para uno de los más antiguos símbolos boquenses que, pese a las circunstancias, no se debe de olvidar que cuando comenzaron los primeros pasos de Alfaro por el club argentino, pretendió tenerlo como uno de los ejes principales del equipo.